¿Acabas de comenzar tu negocio y no funciona como debería? No eres el primer negocio al que le ocurre. Y es que los dos primeros años de vida para las empresas se plantean en términos de supervivencia y adaptación. Pero, como con otras miles de pymes, se puede encontrar la solución. 

Y para ello hemos preparado este artículo con los errores más comunes que se suelen cometer a la hora de dirigir un negocio y las principales soluciones para corregirlos. Esperamos que te sea de utilidad. 

¿Por qué mi negocio no funciona?

Algunos de los errores más habituales cuando un negocio no funciona son:

1. No tener definido un modelo de negocio concreto

Para que un negocio funcione, requiere de una intensa planificación previa que defina de forma clara los principios básicos en los que se va a basar. Y para ello se elabora un modelo de negocio. Algunas de las preguntas que debes plantearte en relación a tu empresa son:

  • ¿Defino correctamente el público objetivo al que me quiero dirigir? 
  • ¿Qué factor diferencial puedo ofrecer?
  • ¿En qué canales se va a distribuir mi producto o se va a promocionar mi servicio?
  • ¿Cuál o cuáles son mis fuentes de ingresos?
  • ¿Qué recursos necesito y qué capacidad tengo para conseguirlos en un plazo determinado?
  • ¿Con qué proveedores, colaboradores, inversores o socios puedo contar? 
  • ¿Tengo definida y planificada una correcta estructura de costes?
  • ¿Están definidos los objetivos de mi empresa a corto, medio y largo plazo?

Es importante saber responder correctamente a estas preguntas, pues te servirán de guía inicial para saber a dónde quieres ir o cuál es la raíz del problema. 

Y más importante aún es conocer todos los gastos de la empresa y ajustarlos a los ingresos. La liquidez es el motor de tu empresa. Y es lo primero que debes tener en cuenta. 

 

Elabora un Plan de Comunicación

2. No contar con un Plan de Comunicación que se adapte a mis necesidades de negocio

Para que un negocio funcione, no basta con tener una idea brillante o tener un producto o servicio que pueda cubrir de manera óptima una necesidad. Debemos comunicar y distribuir correctamente nuestro producto o servicio. 

Atendiendo al punto anterior, una vez que sabemos quién es nuestro cliente potencial, no debemos quedarnos solo ahí. También debemos conocer sus motivaciones, cómo piensan y cómo se relacionan. No debemos presuponer ni hacer valoraciones basadas en opiniones personales. 

Por ejemplo, uno de los clientes ideales en Ibercenter son los emprendedores. Puedes pensar que las personas emprendedoras son mayoritariamente jóvenes, falso. Según el último informe del Observatorio del Emprendimiento RED GEM España, la edad media de los emprendedores en fase inicial es de 40 años. 

Estudiar e investigar cuáles son las mejores vías o canales para llegar y conectar con nuestro público es clave para el éxito de nuestro negocio. 

Por tanto, debemos definir las principales vías de comunicación y descartar aquellas que no nos generan ninguna actividad relevante.  

Planificar esta fase será clave para enfocarnos en una dirección y no derrochar recursos en acciones que no generan ningún retorno de la inversión. 

3. No medir ni realizar seguimiento de las acciones de nuestro negocio

La medición es clave para poder conocer hasta qué punto nuestras acciones están cumpliendo con los objetivos que nos hemos marcado. Nos permitirá validar qué acciones están funcionando, cuáles descartar. Así mismo, nos permitirá aprender de nuestros errores y optimizar recursos. 

4. No tener un Plan de Contingencia

Cuando tenemos conocimiento sobre el terreno en el que se desarrolla nuestro negocio, podemos anticiparnos a los posibles escenarios que puedan surgir. 

Plantear e investigar cuáles son las posibles contingencias es clave para poder trazar un plan de acción y responder en caso de que se planteen dificultades en una empresa. Así podremos evitar que se genere una bola de nieve que finalmente pueda resultar incontenible.

5. Falta de motivación y perspectiva

Falta de motivación

La falta de motivación puede surgir en momentos donde no estamos obteniendo los resultados esperados o nos vemos estancados.  Podemos iniciar un proyecto con mucha fuerza y optimismo, pero recordemos que requiere de tiempo y constancia para poder conseguir los resultados esperados. 

La falta de motivación puede ser tan nociva para nuestra actividad como cualquier otro factor externo, puesto que nos hará desviarnos de nuestra hoja de ruta y perder nuestra perspectiva de negocio. 

¿Qué hacer cuando mi negocio no funciona?

1. Identificar cuál o cuáles son los problemas

Conocer bien nuestro negocio o haber desarrollado una constante medición de nuestras acciones nos permitirá identificar cuáles son los puntos que debemos trabajar o cambiar. 

Para poder solucionar un problema, primero debemos identificarlo. Una fórmula que podemos aplicar es analizándolo desde las 4P’s:

  • ¿Es el producto el que está fallando?
  • ¿La estructura de precios es la correcta?
  • ¿Estoy utilizando los puntos de venta adecuados
  • ¿La promoción está correctamente enfocada? 

2. Priorizar y centrarse en lo importante

En momentos de incertidumbre, podemos actuar de forma impulsiva movidos por la desesperación y perder la perspectiva de aquellos aspectos en los que nos debemos centrar. 

Se trata de un momento determinante y no hay que derrochar fuerzas en aquello que no funciona. Es momento de actuar de forma resolutiva y centrar el esfuerzo en el punto de conflicto. 

3. Plantear la magnitud del problema

Debemos plantearnos a qué tipo de problema nos enfrentamos:

  • ¿Se trata de un problema de carácter estacionario?
  • ¿Se trata de un obstáculo circunstancial o es de carácter permanente?
  • ¿Necesitamos reinventarnos o por el contrario es mejor cerrar y empezar de cero?

Plantearnos estas cuestiones nos permitirá atacar las áreas más débiles. 

4. Optimizar recursos 

Hacer un listado de recursos disponibles y priorizar aquellos que son imprescindibles para nuestra actividad. Racionalizar y valorar aquellos que finalmente no nos están aportando mayor beneficio. 

5. Redefinir estructura de costes

Revisar la contabilidad. Cuáles son los gastos fijos y los gastos corrientes en los últimos meses para valorar una redefinición de nuestro capital. 

Debemos detectar posibles costes innecesarios y sobrecostes injustificados para discernir si se está invirtiendo en los recursos que aportan más valor y mayores beneficios. Esto también nos servirá para determinar si hemos hecho un correcto uso de los recursos financieros. 

6. Redefinir fuentes de ingresos

Otro punto que debemos plantearnos es si hemos distribuido y priorizado correctamente las fuentes de ingresos. Si hemos apostado por ciertos productos o servicios con la expectativa de que iban a generar mayores ingresos que otros y finalmente no se ha obtenido el resultado esperado. 

Realizar un seguimiento de nuestras acciones nos permite detectar los puntos que funcionan mejor y nos proporciona un cierto margen para poder modificar nuestras estrategias si fuese preciso. 

7. Renovar visión y misión empresarial

En el caso de que tengamos claro que queremos renovar el negocio, también hay que renovar la misión y la visión.

En ocasiones, pese a tener clara nuestra misión, esta puede perder relevancia cuando el entorno ha cambiado o a medida que el negocio crece y evoluciona. Es el momento de volver a formularse ciertas preguntas fundamentales.

¿Te ha sido útil nuestro artículo? Déjalo en los comentarios y con gusto responderemos a tus dudas. 

Resumen
Motivos por los que tu negocio no funciona
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Motivos por los que tu negocio no funciona
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1. No tener definido un modelo de negocio concreto 2. No contar con un Plan de Comunicación 3. No medir ni realizar seguimiento de las acciones de nuestro negocio 4. No tener un Plan de Contingencia 5. Falta de motivación y perspectiva
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